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Swinging


Por aquí se empieza
Por aquí se sigue
Se acaba así
O así
Intercambios

Llámase “swinging” (columpiarse, literalmente) al intercambio de parejas. Incluye un amplio rango de actividades sexuales realizadas entre tres o más personas o intercambiadores (en inglés swingers).

Las actividades de intercambio de pareja, incluyen el observar a otros tener sexo, tener sexo con tu pareja mientras es observado, besar, acariciar, o tener sexo oral con una tercera o cuarta persona (llamado intercambio suave); o tener penetración sexual con algún otro además de tu pareja (intercambio total), lo cual es la definición comúnmente entendida de intercambio de pareja. Típicamente las actividades de intercambio de pareja ocurren cuando una pareja casada o de otra forma comprometida, se involucra con una pareja similar o un individuo soltero. Estas actividades pueden o no ocurrir en un mismo cuarto. El sexo en estas ocasiones se denomina juego. El fenómeno (o al menos su discusión) puede ser visto como parte de una revolución sexual de las décadas recientes.

El swinging tiene sus templos, ministros, acólitos, catecúmenos, numerarios y simpatizantes. Los lugares de intercambio son nombrados, en Europa, con el eufemismo de “locales liberales”, lo que no se refiere exactamente a las sedes de los partidos políticos partidarios del liberalismo. Se emplea liberal en sus tres sentidos posibles al mismo tiempo. Esto es: “generoso” (se comparte la pareja), “libre (se hace sin trabas ni supeditaciones) y “radical” (se va a la raíz del asunto, o sea, a la jodienda por la jodienda).



Locales liberales

Mucho tiene de transaccional. Bien es verdad que a los “locales liberales” acuden personas solas, a ver qué pillan. Pero lo frecuente es acudir en pareja, para poder ofrecer algo a cambio de algo.

Normalmente en tales locales suele haber una antesala, donde se guardan las normas y la gente se otea, se olisquea y, a lo sumo, se mete un poco de mano, y luego se pasa a los “cuartos más o menos oscuros” donde el uniforme adecuado comporta algún grado de desnudez y exhibición. Tales zonas suelen estar trufadas de chaise longs, divanes o camas redondas, donde echarse y reposar mientras se retoza.

Una de las reglas del juego es “no, significa no”. O sea, que la negación al intercambio debe ser aceptada sin pedir explicaciones. En Europa es frecuente solicitar el intercambio sobando un poco los cuerpos apetecidos. En Estados Unidos, en cambio, se debe pedir permiso verbal antes de tentar las braguetas o los escotes de los oponentes.

El swinging es más apetecido por hombres que por mujeres, si bien aquéllas que se aficionan suelen ser impenitentes practicantes. Es mal negocio forzar a la pareja estable para este tipo de menesteres. Resulta más rentable buscarse una pareja especial para intercambios (aunque sea pagando) en los casos en los que la propia manifieste claros reparos hacia esta actividad.

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