Sin embargo, aún produce entre algunos y algunas sentimientos de culpa y ansiedad. La masturbación en el y la adolescente reduce la tensión sexual, provee de formas sexuales y seguras de experimentación, mejora la auto confianza sexual, controla los impulsos sexuales, combate la soledad y descarga el estrés y la tensión.
- La primera relación sexual puede ser una experiencia de felicidad, placer, intimidad y satisfacción, o por el contrario ser la fuente de preocupaciones, incomodidad, decepción y culpa. El inicio temprano de las relaciones sexuales no debe ser un sinónimo de promiscuidad. Algunos la realizan una sola vez "para ver de qué se trataba el tema" y no lo vuelven a realizar hasta encontrar a la persona indicada. Aquellos que las inician dentro de una relación romántica tienden a mantenerlas con mayor regularidad.
También hay adolescentes que no tuvieron una primera buena experiencia, debido a la desilusión resultante, deciden abstenerse hasta que estén mejor preparados y esperar hasta cuando crezcan un poco más; otros continúan teniendo sexo aún cuando no les produzca placer sexual alguno. De lo anterior se desprenden los orígenes de algunas disfunciones sexuales (ver artículos anteriores sobre disfunciones sexuales).
- La experiencia homosexual que experimentan algunos adolescentes masculinos no los convierte inmediatamente en homosexuales.
- Un incidente aislado no hace a la persona homosexual. Sin embargo, el adolescente confundido tiende a evitar contactos homosexuales para reafirmar su identidad heterosexual o evitan los contactos sexuales en su totalidad.
- Otros se sienten bisexuales, y sienten la condición de homosexualidad como una condición pasajera o buscan ayuda profesional para aclarar sus dudas.
- Recientemente La Prensa publicó un artículo sobre adolescentes embarazadas asistiendo a los planteles educativos, lo cual asombró a algunos, ya que anteriormente estas chicas no concluían sus estudios.
Llamó la atención también la edad en que estas chicas iniciaban su vida sexual activa, por lo tanto no debemos descartar este tema de conversación con nuestros hijos. Las relaciones sexuales tempranas ponen en riesgo a sus propios bebés naciendo con bajo peso, las madres tienen mayores complicaciones de sufrir abortos, toxemias y hemorragias e incluso de que la propia madre muera.
Las consecuencias socioeconómicas son terribles: algunas no continúan sus estudios, lo cual mella su futuro económico y laboral. La carga emocional que lleva la madre sin apoyo del padre y el rechazo social y hasta familiar le produce sentimientos de culpa y angustia tremendos.
Algunas veces el padre del bebé las empuja a tomar decisiones que no desean tales como casarse o abortar. Casarse por la presión social no garantiza un jardín de rosas, opción que en la mayoría de los casos no ocurre porque el padre desaparece; y un aborto es aumentar la depresión y la culpa en la madre.
La mayoría de estos embarazos no planeados son consecuencia de la desinformación. Los adolescentes necesitan que sus padres y madres (y no la responsabilidad de la escuela y el Estado) les hablen de las enfermedades de transmisión sexual, de la responsabilidad de convertirse en padres cuando aún ni sus cuerpos, ni sus mentes ni sus bolsillos están listos.
Tener sexo no es rascarse la nariz, requiere de un compromiso con uno o una misma y lo que esto represente para cada familia. Esperar es una excelente opción cuando no se está listo, informarse sobre las consecuencias es más que necesario — la última decisión es la de nuestros hijos— ¡Suerte!
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